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domingo, 22 de noviembre de 2009

España redujo un 8% sus emisiones de C02 en 2008


La directora general de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Alicia Montalvo, avanzó en Barcelona que España redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero durante 2008 en un 8%, por lo que aseguró que se cumplirá con el compromiso de Kyoto asumido para 2012.

Los datos "preliminares", que se presentarán con detalle en los próximos días, reflejan una reducción de las emisiones en el sector eléctrico de hasta el 16%, algo que Montalvo atribuyó en declaraciones a los periodistas a una mejora de la eficiencia y a un aumento del peso de las renovables en la generación eléctrica.

España se comprometió en el marco de Kyoto a aumentar sus emisiones respecto a 1990 en tan sólo un 15%, si bien en 2007 las cifras acumuladas reflejaban que había emitido un 52% más. Los datos avanzados de 2008 permiten un cambio de tendencia.

Optimistas previsiones para 2009
"El consumo eléctrico de 2009 apunta en la misma dirección" de reducción, añadió Montalvo, quien participó en una conferencia organizada por el Capítulo Español del Club de Roma para analizar las expectativas de la Cumbre de Copenhague que se celebrará el próximo mes.

La reducción de las emisiones, recordó la directora general de la Oficina, se produjo a pesar de que en 2008 el PIB creció un 1,2%, por lo que aseguró que "el desacoplamiento es un hecho" y la reducción de emisiones de dióxido de carbono será "estructural más allá de la crisis", si bien reconoció que la ralentización económica ha ayudado.

Montalvo forma parte de la troika europea -compuesta por tres miembros- que negociará en Copenhague en nombre de los Veintisiete, ya que España asumirá en enero la presidencia de la Unión Europea (UE).

Fuente: El Mundo

domingo, 1 de noviembre de 2009

ACUERDO DE MINIMOS DE LA UE DE CARA A COPENHAGUE



Los líderes europeos han alcanzado un acuerdo de mínimos sobre la posición que la UE defenderán en las negociaciones mundiales de Copenhague relativas a la lucha contra el cambio climático. Los 27 consideran que las medidas de lucha contra el cambio climático costarán a los países en desarrollo alrededor de 100.000 millones de euros anuales en 2020, de los que entre 22.000 y 50.000 millones de euros deberían proceder de la financiación pública internacional.

El resto resultaría de la combinación de los esfuerzos de los propios países en desarrollo (mediante financiación pública y privada) y los ingresos del mercado de carbono.

La aportación de la UE a la financiación pública internacional no ha sido concretada, pero los Veintisiete sí que han dado pistas sobre la magnitud que podría tener, al señalar que todos los países del mundo -excepto los más pobres- deberán contribuir en función de "su responsabilidad por las emisiones mundiales y de su capacidad de desembolso, atribuyendo un peso considerable a los niveles de emisión".

En todo caso, se trata del primer acuerdo sobre cifras que alcanzan los gobiernos de la UE de cara a la conferencia mundial sobre el clima que se celebrará en Copenhague en diciembre, según informaron fuentes comunitarias y diplomáticas.
"Mandato para Copenhague"
Los Veintisiete finalmente se han puesto de acuerdo sobre el problemático capítulo de la ayuda financiera a los países en desarrollo, a fin de apoyarles en sus esfuerzos y adaptaciones a la lucha contra el calentamiento global.

"La Unión Europea tiene ya un mandato para Copenhague, una posición fuerte y seguimos liderando el proceso", ha asegurado el presidente de turno de la UE, el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt. "Ahora esperamos que otros nos sigan", ha añadido.

"Podemos decir a todo el mundo que estamos listos para Copenhague. Llevaremos este mensaje a Washington, a Nueva Delhi y a otras capitales", ha indicado por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, durante la rueda de prensa final de la cumbre comunitaria celebrada ayer y hoy en Bruselas.

El Consejo Europeo también ha "tomado nota" de los cálculos de la Comisión Europea según los cuales las naciones en desarrollo necesitarán una financiación anual urgente (2010-2012) de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, a la que contribuirán tanto la UE como "aquellos estados miembros que puedan, de acuerdo con su situación económica y financiera, con la parte que les corresponda equitativamente de esos gastos".

Concesiones al Este
Reinfeldt ha dejado claro en la rueda de prensa que esta primera ayuda será, pues, una "aportación voluntaria". Todas estas cifras sólo han podido ser acordadas a base de concesiones a los países del Este.

Si bien se dejó para más adelante la decisión sobre cuánto aportará cada estado miembro a la financiación que la UE conceda a las naciones en desarrollo, algo que los socios de Europa oriental insistían en aclarar antes de cerrar una posición europea, los occidentales tuvieron que ceder en otros aspectos.

En concreto, los 27 han aceptado dejar la puerta abierta a la utilización de los derechos de emisión que estableció el Protocolo de Kioto una vez expire este acuerdo a finales de 2012, una opción que reportará importantes ingresos a las economías más modestas del bloque, ya que pueden vender los créditos que no hayan utilizado antes de esa fecha a otros estados miembros.

Según el texto de conclusiones de este Consejo Europeo, la transferencia de derechos de emisión "deberá abordarse de manera no discriminatoria, a fin de que no afecte a la integridad medioambiental del acuerdo de Copenhague", lo que significa que la opción no queda descartada por completo como pedía, entre otros, Alemania.

A cambio de esta concesión, los países del Este han aceptado no sólo que se posponga el debate sobre cuánto debe aportar cada estado miembro a las ayudas a los países en desarrollo, sino que el mecanismo que se aplique dentro de la UE esté basado en el que se acuerde a escala internacional, que con toda probabilidad tendrá en cuenta el PIB y la responsabilidad por las emisiones en cada país.

FTE: María Ramírez - Bruselas